A partir de los dos años de edad, a veces un poco antes, la cantidad de pelo es suficiente para considerar un primer corte. Ir a la peluquería se convierte entonces en una obligación. Sin embargo, no siempre es fácil tranquilizar a su hijo en este entorno desconocido, y los primeros cortes de pelo deben hacerse con total serenidad para no traumatizarlo. Si llora y no puedes calmarlo una vez que está allí, no insistas. Es mejor volver en otro momento que forzarlo. En el peor de los casos, aproveche esta cita para que le corten el paso. el pelo y así mostrarle cómo se hace un corte. Para anticipar mejor este encuentro, aprende siempre a decodificar tus miedos. El secador de pelo y la cortadora de césped no deberían asustarle. Si lo hacen, siempre hay alternativas.